domingo, 7 de agosto de 2011

Noches de verano

Hace años que no nos veíamos, fíjate, ni siquiera sabia que te habías casado.

Fue una suerte que nos encontráramos de nuevo tan cerca de casa y con tanta gente, lo suficientemente cerca como para poder seguir todos las fiesta en mi casa.

Cuando tu marido (que raro me suena, la verdad) se puso a buscar vídeos musicales de Bunbury en mi TV de manera enfermiza y empezamos a diluirnos entre el ruido y la gente, sabia de sobra como acabaria esta historia. Siempre tuviste el don de decirme cosas sin hablarme, y me lo dijiste de nuevo, recordabas perfectamente cual es el baño con pestillo...

El tiempo ha pasado, pero sigues temblando igual cuando acaricio el interior de tus muslos, sigues hablándome al oído con el mismo timbre que me vuelve loco. Sigues con el mismo sabor y oliendo igual de bien, cabrona.

Todo esto me recordó que estos "tus escarceos" dieron al traste con lo nuestro hace muchos años, que diferente se ve todo cuando estas al otro lado de la historia, no?

Nunca lo leeras, pero te quise un monton, cabrona.

1 comentario:

  1. Todo se ve muy diferente en el otro lado de la historia. Me gusta mucho tu blog

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